NOTICIAS RD… “Río de
Janeiro, 11 sep (EFE).- El nuevo presidente de Brasil, Michel Temer, negó
hoy que su Gobierno haya intervenido o pretenda intervenir para paralizar en la
Justicia las investigaciones sobre el gigantesco escándalo de corrupción en la
petrolera estatal Petrobras, que salpica a varios de sus aliados.
"Jamás el Ejecutivo va interferir en ese asunto. Cada Poder
ejerce su papel y sería un absurdo del Poder Ejecutivo querer interferir en la
Justicia", afirmó el nuevo mandatario brasileño en una extensa entrevista
publicada hoy por el diario O Globo.
Pese a que la entrevista fue realizada el
viernes, Temer se anticipó a las denuncias hechas un día después por
el ahora exministro Fabio Medina Osorio, que hasta el viernes se desempeñaba
como Abogado General de Brasil y quien atribuyó su destitución a una supuesta
estrategia del Gobierno para frenar las investigaciones de los desvíos en
Petrobras.
El exabogado del Estado afirmó que su destitución se produjo
tras haber chocado en el Gobierno con ministros que quieren "tapar"
la investigación de las corruptelas en Petrobras para proteger a aliados
de Temer salpicados por el escándalo, incluyendo a miembros del nuevo
Gabinete.
Medina Osorio agregó que el ministro de la Presidencia, Eliseu
Padilha, le pidió no inmiscuirse en las investigaciones cuando solicitó acceso
a los procesos para intentar identificar altos funcionarios implicados y a los
que, como abogado del Estado, tendría que impedirles ejercer funciones
públicas.
"Yo jamás haría eso (intentar frenar las investigaciones).
Soy muy consciente de los términos de la Constitución. No hay la menor
posibilidad de interferencia del Ejecutivo (en la Justicia) ni a favor ni en
contra", aseguró Temer, quien asumió plenamente el 31 de agosto luego
de que el Senado destituyera a la presidenta Dilma Rousseff tras hallarla
responsable de irregularidades fiscales.
El hasta hace poco vicepresidente de Rousseff insistió en que
"es imposible, inadmisible, imaginar que el presidente de la República
pueda llamar a un magistrado de la Corte Suprema para decirle cómo proceder
sobre una investigación".
Al menos un ministro de Temer, el titular de la Secretaría
de Gobierno, Geddel Vieira Lima, es investigado por su supuesta responsabilidad
en el escándalo, en tanto que otros seis han sido citados por condenados que
colaboran con la investigación.
Otros tres ministros, Romero Jucá (Planificación), Fabiano
Silveira (Fiscalización) y Henrique Alves (Turismo), renunciaron por igualmente
figurar entre los acusados de la mayor investigación por corrupción en la
historia de Brasil.
Todos son correligionarios de Temer en el Partido del
Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política del país, la
formación que lidera la nueva alianza oficialista y que fuera el principal
aliado del ahora opositor Partido de los Trabajadores (PT) en el Gobierno de
Rousseff.
Temer aseguró que no puede destituir a nadie tan solo
porque su nombre fue citado por un delator en la investigación de Petrobras.
"Los que salieron lo hicieron por su cuenta. Porque yo no
puedo destituir a una persona que no es juzgada ni ha sido denunciada sólo
porque alguien mencionó su nombre. Yo no hago eso. Preservo mucho el orden
jurídico. Los que salieron renunciaron porque sus nombres quedaron muy
expuestos y prefirieron salir", dijo.
En la misma entrevista Temer atribuyó las protestas en
la calle contra su Gobierno a la reacción natural de quienes fueron despojados
del poder, porque "un juicio político destituyente es un acto
políticamente doloroso para quien sale".
Agregó que inicialmente le restó valor a las protestas porque le
dijeron que eran pocas personas protagonizando actos vandálicos, pero que
después, "cuando salieron miles de personas a las calles, dijimos que
había que respetarlos".
Pero advirtió que también hay en las calles un movimiento que
quiere derribar el Gobierno de forma indirecta, inconstitucional, al defender
la anticipación de las elecciones presidenciales de 2018.
Para Temer, la percha que la oposición quiso pegarle de
"golpista" no tuvo adhesión, aunque insistió en debatir el asunto
porque lo acusan sin argumentos.
"Quiero que expliquen por qué dicen que fue golpe. Quiero
debatir el golpe, pero con argumentos. Porque ya es infernal en Brasil la
radicalización. Eso está infernizando el país. Que me digan cuál es el golpe
porque yo solo quiero gobernar. Para mí asumir la Presidencia es una honra y no
un asunto de vida o muerte", dijo.
El nuevo gobernante negó que pretenda disputar las elecciones
presidenciales de 2018 pero dijo que no firmaría un compromiso público
asumiendo esa posición porque quien lo hace no cumple. EFE
