Erick Ponce, de 22 años, trabaja como asistente ambiental en la Prefectura de Imbabura, en la ciudad de Ibarra, a unos 130 kilómetros al norte de Quito, la capital ecuatoriana. A diferencia de sus compañeros de oficina, él padece de sordera, producto de unas complicaciones que presentó al momento de nacer y la falta de atención oportuna.
Ponce es uno de los 63.475 ecuatorianos con discapacidad auditiva registrados en el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (CONADIS). Además, es uno de los 466 millones de personas (el 5 % de la población mundial) que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), padecen pérdida de audición discapacitante en todo el mundo.
Desde hace un año, Ponce usa una aplicación móvil, denominada SpeakLiz, para comunicarse con personas oyentes, en especial aquellas que no conocen el lenguaje de señas de sordos.
"Me ha ayudado mucho a poder comunicarme en mi trabajo", dice Ponce, en entrevista con RT, a través de la aplicación. Además, señala que le ha permitido ser más "independiente", porque puede ir a cualquier lugar y darse a entender.
Una 'app' ecuatoriana
SpeakLiz es una aplicación desarrollada por los ecuatorianos Carlos Obando, Hugo Jácome y Lenin Encalada, desde 2016, aunque la historia se remonta a 10 años atrás, cuando los tres eran estudiantes universitarios.
"Sin saberlo", dice Jácome, cada uno de ellos elaboró, como tesis universitaria, "tecnologías que podrían ayudar a las personas con discapacidad auditiva".
